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Zaira Lobato: la danza como celebración de la afromexicanidad


La intérprete y creadora escénica Zaira Lobato participará en el Segundo Festival de Danzas Negras, un encuentro que la hace sentir orgullosa de ser y reconocer las raíces afrodescendientes a través de su cuerpo y su danza.

Para Lobato, bailar en este festival significa “una amorosa y profunda responsabilidad como mujer afromexicana y como creadora escénica”. Ya que, este festival visibiliza de forma contundente, el valor, la diversidad y la riqueza de las expresiones dancísticas, corporales y artísticas con raíz afrodescendiente y representa “nuestra historia, historias y propuestas invisibilizadas y discriminadas históricamente”.

“El valor está en la existencia del mismo festival, en la dignificación de los cuerpos negros y en el reconocimiento de la riqueza cultural y artística que la matriz afro nos ha heredado”, afirmó.

Su participación será con la obra unipersonal LOBA. Celebración de la Afromexicanidad, creada hace cuatro años y que, según la artista, ha evolucionado junto con su propio proceso creativo. Lobato ha asistido a encuentros y festivales como el Festival Afrocaribeño en Veracruz y reuniones de mujeres afro en Cuajinicuilapa y Tamihahua: “Mi obra, como yo misma, se transforma y se enriquece desde donde creo y hacia dónde decido danzar”.

El festival representa para ella una oportunidad de mostrar su propuesta artística en escenarios de gran nivel y de fortalecer la red de creadoras y creadores afro: “Para mí estar en el escenario será siempre una oportunidad. LOBA es precisamente un llamado al encuentro”.

Respecto al diálogo entre tradición e innovación, Lobato explicó que su lenguaje parte de la danza contemporánea, pero con profundo respeto hacia las danzas originarias de matriz africana. Define su propuesta como Danza Ritual Afrocontemporánea, una indagación de sus raíces afrodescendientes, de su esencia y origen.

“La danza tiene poder, es una potencia transformadora que va más allá del espectáculo escénico”, expresó.

Finalmente, la intérprete destacó que la danza negra y afrocaribeña es una fuerza transformadora y origen de múltiples ritmos populares como la cumbia, el merengue, la salsa, el danzón o el reguetón.

“Es fascinante que en México podamos tener y abrazar está diversidad que somos y reconocer también nuestras raíces. Danzar es resistir, las danzas negras son la resistencia de una historia ligada a nuestra existencia”, concluyó.


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