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La escritora chiapaneca Andrea Amparo Abarca Orozco fue seleccionada en el 9o Concurso Nacional de Cuento Escritoras Mexicanas y Bitácora 52, con el cuento “Lady Di”, bajo el seudónimo Tiricia.

La autora compartió sentirse profundamente agradecida y conmovida por los resultados, ya que, como hacedora del oficio, las escritoras buscan que sus creaciones tengan un espacio en donde se les dé la oportunidad de llegar a un público más variado y extenso.

Mencionó que el cuento aborda la profunda tristeza del alma, la desilusión y el desgano de la protagonista, una migrante hondureña de 17 años en la frontera sur de México, quien, por la soledad y la falta de oportunidades en su país, decide desplazarse hacia los municipios costeros de Chiapas a orillas del río Suchiate, llámese Frontera Hidalgo, Suchiate, Tuxtla Chico, Tapachula, Metapa o Cacahotán.

“La topografía o escenario puede ser cualquiera de esas ciudades. Al final, estas localidades comparten las mismas condiciones climáticas y culturales. Situada en esta zona geográfica, el personaje principal llamado Diana debe de lidiar con el miedo, la angustia, el acoso, el abuso sexual, la explotación laboral, su primer enamoramiento o placer fugaz (de sentimientos contradictorios) y con el desafío de comenzar a afrontar su adultez prematura en un país que no es el suyo rodeada de personas desconocidas. El cuento contiene una referencia popular, la canción ‘Hasta que te conocí’ de Juan Gabriel, pieza musical con la que abre y cierra el texto”, destacó la estudiante de doctorado en Estudios Latinoamericanos en el Programa de Posgrado de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Asimsimo, añadió que para ella la escritura es una traducción, compleja, por cierto, de las abstracciones interiores que al ser transformadas en palabras toman un sentido. Ya que, considera que llegar a la palabra precisa conlleva una especie de proceso alquímico porque lo que acontece adentro, se transmuta y se materializa en el exterior en forma de poema o cuento.

“Escribo para nombrar lo invisible o lo incómodo y también para ubicar en el mapa el lugar de donde soy originaria”, subrayó.

Abarca Orozco, dijo que, respecto a la literatura hecha por mujeres, en este punto de la historia, le agrada saber que ya no estamos en la periferia, sino en el centro mismo de la literatura, a diferencia de lo que vivieron las intelectuales y escritoras de siglos pasados, las cuales vivieron eclipsadas o no se les daba el crédito correspondiente.


“Tampoco somos el nuevo ‘boom’ o la ‘novedad’ de la literatura, usar esos términos sería reducir la importancia, la calidad y el peso de la escritura femenina que por sí misma tiene sus propias características y una larga tradición tanto en sus formas estéticas como sus posturas políticas”, argumentó.

Por ello, indicó que el certamen para ser parte de la antología es relevante para las mujeres escritoras, consolidadas y emergentes. Sobre todo, porque la antología de cuentos auspiciada por Escritoras Mexicanas y Bitácora 52 cuenta con el respaldo del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), lo que significa que hay más posibilidades de llegar a una cantidad de lectores innumerables.

“Por eso, me siento muy contenta con el logro, ya que es un honor ser parte de un proyecto que reúne voces potentes de mujeres de todo el país lo que hace que se rompa el centralismo literario. A su vez, esta interacción o encuentro fomenta que las mujeres creadoras puedan tejer redes para hacer colaboraciones en el futuro. Para mí, ganar un lugar dentro de la antología de Escritoras Mexicanas y Bitácora 52 en su novena edición es emotivo porque es una señal de que debo volver al quehacer literario, ya que durante varios años postergué la creación literaria por haber tomado el camino de los posgrados y la investigación académica. De hecho, me encuentro en ese andar todavía. Sigue en curso mi doctorado en la UNAM. Sin embargo, el resultar seleccionada me recordó que el cursor de la escritura sigue ahí, en silencio, pero latente, lo cual me hace sentir que sigo viva. Incluso, haber pausado por un rato el oficio, permitió que la voz interna madurara y esta misma redescubriera su nueva forma de habitar el mundo con nuevos horizontes y nuevas lecturas”, puntualizó.

 



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