Ir al contenido principal


La poeta chiapaneca Tania Ramos, es ganadora del XX Premio Mesoamericano de Poesía 2026 Luis Cardoza y Aragón, con el poemario Qué habitará en densa oscuridad, convocado por la Embajada de México en Guatemala, el Fondo de Cultura Económica, y el Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala.

En entrevista, la también Antropóloga Social por la Escuela Nacional de Antropología e Historia, compartió sentirse feliz por este reconocimiento, ya que representa una confirmación de la confianza que deposita cada día en su trabajo creativo: “También significa responsabilidad y un gran aliciente para continuar escribiendo y explorando las posibilidades de mi escritura”.

Asimismo, refirió que este poemario comenzó a gestarse hace siete años, cuando sus primeras ideas estuvieron relacionadas con su posparto y proceso de lactancia de su hijo más pequeño: “Entre los dolores y las febrículas que atravesé en la lactancia, surgieron las reflexiones que dieron paso a la idea general. De ahí en adelante fue creciendo. Fui reacomodando, añadiendo y puliendo los poemas, echando mano de mis vivencias y lecturas; sobre todo, de toda la bibliografía que el posgrado en Estudios Mesoamericanos puso a mi alcance, los trabajos antropológicos de Jacques Galinier y Pedro Pitarch, por ejemplo. En cierta medida, es un libro atravesado por cierto dolor físico, y el dolor como la imagen que describe nuestra historia como pueblos conquistados, comunidades vulneradas que ahora atraviesan contextos de muerte y violencia. Sin embargo, a lo largo del libro también se habla de una imperecedera fuerza y esperanza de renacimiento”.

De igual forma, dijo Qué habitará en densa oscuridad, es el poemario más arriesgado que ha escrito hasta ahora, puesto que su intención fue acercarse y asumir aspectos presentes en los cantos de curación de los pueblos originarios.

“Entonces, la estructura obedece a eso, a una vivencia personal y simbólica sobre el transcurrir de la enfermedad a la sanación a través de súplicas, ensalmos y oraciones. En este sentido, este nuevo poemario es cercano a mi anterior libro digital publicado por la UNAM, Invocaciones, pero la exploración técnica en Que habitará en densa oscuridad es, desde mi propio punto de vista, más amplia”, destacó.

De acuerdo a la entrevistada, los temas que están presentes son: sobre las nociones de la enfermedad y la oscuridad en la cosmovisión mesoamericana: “Esos dos temas van dando cabida a mis experiencias personales, a historias que nos son comunes, como las violencias, el racismo y los procesos de colonización que todavía nos aquejan. El libro es un viaje hacia el reconocimiento de lo que somos y lo que podemos ser, un viaje del solipsismo occidental impuesto en nuestra cultura al reconocimiento de nuestra pluralidad”.

El título Qué habitará en densa oscuridad, alude a las nociones mesoamericanas sobre la oscuridad y la noche: “Generalmente concebimos la noche como el tiempo del sueño y el peligro; sin embargo, para la cosmovisión mesoamericana, la oscuridad es un universo otro, es el hogar de los ancestros, es el lugar a donde nuestras almas conviven, platican, festejan y sufren; es un mundo de igual importancia al mundo diurno. Ambos mundos, la noche y el día, se relacionan, influyen y dependen uno del otro. Entonces, mientras las culturas occidentales colocan mucho el acento de sus simbolismos en la luz, los pueblos originarios mesoamericanos daban y dan igual importancia a ambos como parte de un solo universo simbólico”.


CENTROAMÉRICA ES PARTE DE UN UNIVERSO QUE ME HABITA

 Sobre qué significa para ella este premio y que lleve el nombre de Luis Cardoza y Aragón, compartió que significa mucho, por su propio contexto familiar e ideológico: “Como chiapaneca, Centroamérica es parte de un universo que me habita. El origen de mi genealogía familiar está en dos lugares en que uno no termina de saber dónde termina o comienza un país: la Sierra Madre de Chiapas y el Soconusco. Mis tatarabuelos y sus ancestros provenían de Guatemala. Crecí leyendo a Miguel Ángel Asturias; mi padre era un gran admirador y lector de Luis Cardoza y Aragón, me lo leía de pequeña. De Cardoza y Aragón admiro profundamente su lucidez para percibir el pulso cultural que atraviesa a la creación artística y literaria de la región mexicana y centroamericana, su forma de empalabrar regiones creativas desde sus ensayos profundamente poéticos. Como científica social, entiendo cómo los mexicanos y los centroamericanos estamos atravesados por historias y fenómenos sociales muy similares. Hemos soñado, sufrido y remontado muchos avatares, prácticamente juntos, al punto de sentirnos hermanas y hermanos. Todo esto da a este premio un significado muy profundo para mí”.

 

¿Qué papel ocupa la poesía en el mundo?

La poesía es y siempre ha sido una forma de nombrar la verdad. En términos filosóficos, no considero que la literatura y la poesía conformen únicamente mundos abstractos e irreales. Hay realidades que fluyen en cada poema, en cada novela, en cada ensayo literario. En este sentido, la poesía no refleja o representa la realidad, la manifiesta; la poesía es la realidad. Siendo considerada así, la poesía ocupa un lugar de vital importancia para nombrar y nombrarnos. Quien no lee poesía o la promueve se aleja de esa hermosa y gran ventana para ver el mundo, para ver las posibilidades creadoras del lenguaje, de las metáforas, de los temas que les atraviesan y que son todos nuestros.

¿Qué significa para ti ser una mujer poeta chiapaneca en la actualidad?

Significa esfuerzo, un trabajo constante que busca espacios y momentos para concretarse. Vivimos en sociedades inestables; muchas veces esto se traduce en dificultades para la creación artística y literaria, sobre todo para las mujeres. Por ello, ser escritora en estos tiempos es, de alguna forma, una autoafirmación importante, casi un acto de rebeldía, que habla de la afirmación necesaria de toda la comunidad de mujeres chiapanecas, del sur mexicano y de Centroamérica, que escribimos y creamos.

¿Para qué escribir poesía?

Para vivir. En mi caso, no concibo mi vida alejada de la poesía. Mis padres, ambos también creadores y grandes lectores, me enseñaron a ver el mundo desde los ojos de la poesía. Mi misión es, también, no solo continuar escribiendo, sino continuar fomentándola con mis hijos, mi familia y mis estudiantes. Si la poesía es la verdad y la verdad es liberadora, por lo tanto, la poesía es libertad. Debemos caminar buscando la poesía en todos los aspectos de nuestra existencia.

¿Para qué leer poesía?

Entre crear poemas y leerlos no hay mucha diferencia. En la lectura de un poema se colocan dos personas de frente, el escritor y el lector, atravesadas por sus experiencias y contextos propios; dos personas con sus almas desnudas, dialogando sobre el amor, sobre la tristeza, sobre la nostalgia, sobre el duelo, sobre la esperanza. Leer poesía es buscarnos y encontrarnos, ubicar nuestros lugares en el universo, sondear las pluralidades que nos habitan y nos hacen quienes somos. Leer poesía es existir.

Tania Ramos, ha sido ganadora del Primer Concurso de Ediciones Digitales Punto de Partida 2018, por Invocaciones; y del Premio Nacional de Poesía “Anita Pompa de Trujillo” 2018, con Los ministerios del polvo. Será este 17 de julio, a las 17:00 horas, en Fórum Majadas, sala Miguel Ángel Asturias, cuando se galardone con el XX Premio Mesoamericano de Poesía 2026 Luis Cardoza y Aragón.

 

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

María Elena, mujer Parachico

“Qué bonito el Parachico Cuando sabe bailar Parachico me pediste Parachico te daré” (sic). A la edad de 13 años rompió los esquemas de una tradición. María Elena Cruz Ruiz, quien vivió en el barrio de San Antonio, en la ciudad de Chiapa de Corzo danzaba de Parachico, eso cuenta sentada en su sala, mientras un calor seco parecía pegarse en la piel. Siendo la única hija mujer del seno familiar, con una estatura de un metro 50 centímetros y con la fuerza de lxs Chiapanecas se puso la montera, la máscara, la banda, así como una camisa, pantalón y sarape, y tomó entre sus manos un chinchín, para luego danzar por las calles de los barrios de la heroica ciudad, durante la Fiesta Grande de Enero. El gusto le nació del corazón, este le pedía danzar y celebrar. Y como sus hermanos practicaban esta costumbre, no le pusieron peros a que se sumara, la cuidaban durante el recorrido, mientras repetían vivas, como “Viva San Sebastián Mártir, muchachos; Viva la Mano Protectora, muchachos”. Nadie se dio...

De la madera surge la vida

  Antes de la lluvia, sobre una calle expuesta al sol, está la casa de Antonio López Gumeta, un artesano que le da vida a la madera. De su padre, quien fue mago ilusionista heredó la ilusión y la fantasía, el truco de transformar las cosas. Aunque Antonio no use capa, ni varita mágica, y tampoco trabaje en circos como Unión y Atayde, sitios en donde su padre laboró, él ha hecho de Suchiapa la más grande carpa, el municipio en donde se ingresa y se percata que la magia existe. Al ser el hijo menor, no le tocó esas postales orales de vivencias que su padre compartía con sus primeros hijos. No le tocó ver a ese artista de la ilusión. Sin embargo, Antonio encontró su línea artística, el llamado a la transmutación. Con sólo 10 años escuchó a la madera, a las figuras nacientes y a su corazón. Poco a poco fue conociendo a la madera y este caminando en la palma de sus manos. Hace unos minutos del domingo, abre la puerta e invita que habitemos su hogar. Coloca cerca de su estante sillas de ...

Rodolfo Disner Clavería, el alquimista

  Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y desde lejos escucho tu voz, y tu voz no me toca, parece que los ojos se te hubieran volado, parece que un beso te cerrara la boca , recita el artista plástico Rodolfo Disner Clavería, sentado en una silla, mientras el sol de mayo se desvanece en el patio de la Galería que lleva su nombre.  Desde pequeño la poesía siempre lo atrajo, por lo mismo, se aprendía diversos poemas como del chileno Pablo Neruda. Además, él  era declamador oficial de los lunes escolares. Su gusto por este género literario lo incitó a construir textos poéticos. Su voz aún aguarda y replica versos, ya que la poesía aún resplandece en él. Pese a ello, decidió hacerse una trayectoria como ceramista, después de estudiar en la Academia de San Carlos de 1956 a 1960,  una de las escuelas más importantes de Latinoamérica, donde pasaron muchos pintores famosos como David Alfaro Siqueiros y Diego Rivera, así como otro chiapaneco: César Corzo.  ⸺...