Ir al contenido principal

 





En el escenario aparecen Alexander Verdugo y Karen Jiménez, quienes visten con camisas manga largas color blanco y pantalón beige, además de un pañuelo color café sujetado en el cuello. Entre acordes veloces y gestos desbordados producidos por El barbero de Sevilla, música de Gioachino Rossini (1792-1868), los cuerpos se transforman: se enamoran, tropiezan, exageran, juegan a ser otros. Como figuras de una pantalla antigua, transitan entre lo ridículo y lo sublime, mientras el violín acompaña y la danza se quiebra, se burla de sí misma, se vuelve humana.

Al gusto de Sevilla, coreografía y dirección de Alexander Verdugo, de una duración de 4 minutos con 10 segundos, surgió del gusto personal del también bailarín, por las películas y caricaturas antiguas, además del interés por compartir la danza desde otros temas y perspectivas, como el humor y la comedia.

En entrevista, Verdugo señaló que su intención con esta pieza fue mostrar un lenguaje distinto dentro de la danza contemporánea, creando una obra divertida y accesible para todo tipo de público. El soundtrack El barbero de Sevilla, se convirtió en un elemento clave, pues marcó las pautas de movimiento y las interacciones entre los bailarines y el público, guiados por el ritmo del violín.

La danza contemporánea, explicó, permite a los creadores escénicos explorar y habitar diversas formas de movimiento y creación, además de expresar emociones y transmitir el gusto por el arte como medio de conexión con las personas.

El montaje obtuvo el primer lugar en la categoría Profesional durante el Encuentro de Danza Contemporánea 2026, organizado por el Coneculta en colaboración con la Coordinación Nacional de Danza del INBAL. Para Alexander Verdugo y Karen Jiménez, este reconocimiento representa un impulso al trabajo independiente en Chiapas y la confirmación de que la danza puede dialogar con la comedia y la memoria cultural.

“Es muy significativo porque reconoce nuestro esfuerzo como artistas independientes. Nos da gusto que instituciones de gran relevancia valoren el trabajo de los creadores chiapanecos. Esperamos que estos incentivos continúen para fortalecer nuestra carrera artística”, expresó el coreógrafo.


Comentarios

Entradas populares de este blog

María Elena, mujer Parachico

“Qué bonito el Parachico Cuando sabe bailar Parachico me pediste Parachico te daré” (sic). A la edad de 13 años rompió los esquemas de una tradición. María Elena Cruz Ruiz, quien vivió en el barrio de San Antonio, en la ciudad de Chiapa de Corzo danzaba de Parachico, eso cuenta sentada en su sala, mientras un calor seco parecía pegarse en la piel. Siendo la única hija mujer del seno familiar, con una estatura de un metro 50 centímetros y con la fuerza de lxs Chiapanecas se puso la montera, la máscara, la banda, así como una camisa, pantalón y sarape, y tomó entre sus manos un chinchín, para luego danzar por las calles de los barrios de la heroica ciudad, durante la Fiesta Grande de Enero. El gusto le nació del corazón, este le pedía danzar y celebrar. Y como sus hermanos practicaban esta costumbre, no le pusieron peros a que se sumara, la cuidaban durante el recorrido, mientras repetían vivas, como “Viva San Sebastián Mártir, muchachos; Viva la Mano Protectora, muchachos”. Nadie se dio...

De la madera surge la vida

  Antes de la lluvia, sobre una calle expuesta al sol, está la casa de Antonio López Gumeta, un artesano que le da vida a la madera. De su padre, quien fue mago ilusionista heredó la ilusión y la fantasía, el truco de transformar las cosas. Aunque Antonio no use capa, ni varita mágica, y tampoco trabaje en circos como Unión y Atayde, sitios en donde su padre laboró, él ha hecho de Suchiapa la más grande carpa, el municipio en donde se ingresa y se percata que la magia existe. Al ser el hijo menor, no le tocó esas postales orales de vivencias que su padre compartía con sus primeros hijos. No le tocó ver a ese artista de la ilusión. Sin embargo, Antonio encontró su línea artística, el llamado a la transmutación. Con sólo 10 años escuchó a la madera, a las figuras nacientes y a su corazón. Poco a poco fue conociendo a la madera y este caminando en la palma de sus manos. Hace unos minutos del domingo, abre la puerta e invita que habitemos su hogar. Coloca cerca de su estante sillas de ...

Rodolfo Disner Clavería, el alquimista

  Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y desde lejos escucho tu voz, y tu voz no me toca, parece que los ojos se te hubieran volado, parece que un beso te cerrara la boca , recita el artista plástico Rodolfo Disner Clavería, sentado en una silla, mientras el sol de mayo se desvanece en el patio de la Galería que lleva su nombre.  Desde pequeño la poesía siempre lo atrajo, por lo mismo, se aprendía diversos poemas como del chileno Pablo Neruda. Además, él  era declamador oficial de los lunes escolares. Su gusto por este género literario lo incitó a construir textos poéticos. Su voz aún aguarda y replica versos, ya que la poesía aún resplandece en él. Pese a ello, decidió hacerse una trayectoria como ceramista, después de estudiar en la Academia de San Carlos de 1956 a 1960,  una de las escuelas más importantes de Latinoamérica, donde pasaron muchos pintores famosos como David Alfaro Siqueiros y Diego Rivera, así como otro chiapaneco: César Corzo.  ⸺...