El maestro Cecilio Hernández, reconocido
tradicionalista zoque, mantiene viva la herencia cultural de la danza del Te
Náz-Etzé (danza de la tierra), celebración que se realiza en honor al Día de
Corpus Christi.
Desde 1970, Hernández ha sido el continuador de esta
práctica tradicional que su padre inició en 1925, convocando a los bailes en
unión con la tierra y la petición de buenas cosechas. “Mis hermanos no
quisieron seguir la tradición, solo yo me animé. Desde 1958 aproximadamente
comencé a bailar, y en 1978 me quedé definitivamente sacando la danza”, relató
en entrevista.
La devoción, explica, va más allá del esfuerzo físico:
“Aunque los dedos de los piecitos nos duelan a la mañana siguiente, lo hacemos
con fe. Esta danza es para el Corpus Christi, para que haya siembra y no falte
maíz, frijolito y todo. Aunque nosotros no trabajemos la tierra, lo hacemos por
los campesinos, porque gracias a ellos comemos”.
Con cada paso, el maestro Hernández fortalece la
identidad zoque y transmite a nuevas generaciones el sentido profundo de esta
tradición: un homenaje a la tierra, a la comunidad y a la memoria de quienes la
han preservado.

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