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“El lenguaje no solo sirve para pensar, sirve también para distinguir el mundo


“El lenguaje no solo sirve para poder relacionar conceptos, es lo que nos permite ver con nitidez lo que tenemos delante, si no tenemos la palabra adecuada no lo vemos”, mencionó Óscar de la Borbolla, durante la presentación de su libro La rebeldía de pensar, editado por el Fondo de Cultura Económica, en el Centro de Convenciones doctor Manuel Velasco Suárez, durante la XII Feria Internacional del Libro de la Benemérita Universidad Autónoma de Chiapas.

En La rebeldía de pensar, Borbolla guía al lector por los grandes temas de la filosofía y plantea la pregunta ¿qué es pensar? Durante la presentación destacó que pensar es la forma más sencilla de relacionar cosas con cosas o conceptos entre sí.

“Yo no pienso con cosas, pienso con palabras”, afirmó. Sin embargo, enfatizó que las palabras permiten distinguir los objetos, pero sino se posee un vocabulario amplio, es imposible establecer relaciones entre ellos.



“Ando buscando algo cuyo nombre no conozco y digo: ‘necesito una cosa’, pero ¿cómo así? El pobrecito que no tiene vocabulario, lamentablemente, por más esfuerzos que haga, por más pujas que intente, no consigue tener los términos precisos”, ejemplificó.

Asimismo, sostuvo que, aunque todos tenemos la capacidad de pensar, no todos contamos con los elementos necesarios para hacerlo plenamente: “El lenguaje no solo sirve para pensar, sirve también para distinguir el mundo. Cuando uno tiene las palabras para poderse referir al mundo exterior y al mundo sentimental interior, ese mundo se comienza a volver más diáfano, y claro, podemos entendernos”.

El autor resaltó lo importante y liberador del pensamiento es la capacidad de criticar. Indicó que el pensamiento crítico consiste en comparar para encontrar diferencias: “¿Qué necesito para criticar? Necesito tener un modelo distinto de este; solo así puedo descubrir lo que le hace falta”.

Con La rebeldía de pensar, Borbolla invita a cuestionar lo que parece evidente y a ejercitar la libertad intelectual como una forma de resistencia, pues solo a través de las palabras podemos transformar la manera en que percibimos y habitamos el mundo.

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