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El planeta se ha organizado mejor para el futbol que para la política y la paz: Juan Villoro


Juan Villoro confiesa que es aficionado de la afición del futbol durante la presentación de los libros Los héroes numerados, Dios es redondo y Balón dividido, realizada en el Centro de Convenciones Manuel Velasco Suárez de la Benemérita Universidad Autónoma de Chiapas

En este año de mundial de futbol, el autor habla de este deporte populacho que se juega tanto en calles como en estadios, capaz de reflejar el sentido de pertenencia de la afición mexicana y del juego como una oportunidad de regresar a la infancia y a lo colectivo.

“¿Cómo entender un país sin entender cómo se divierte su gente? El futbol es la diversión organizada mejor repartida en el planeta Tierra; la prueba está en que la FIFA tiene más agremiados que la ONU. El planeta se ha organizado mejor para el futbol que para la política y la paz”, indica el escritor.



Asimismo, resalta que lo que apasiona del futbol no es solo el deporte, sino la capacidad técnica de un futbolista, la manera en que domina el balón y el virtuosismo que puede lograr sobre el césped, además de representar el estado anímico de una ciudad.

Asegura que la afición mexicana es particularmente notable, ya que México pertenece al ranking de los cinco países que más veces han asistido a los mundiales; sin embargo, los otros cuatro han sido campeones en varias ocasiones, como Alemania, Italia, Argentina y Brasil.

“Tenemos un gran público, tan entregado que le grita a la selección que sí se puede, lo cual es la comprobación empírica de que no se ha podido. Pensamos que en la cancha van a tener la gracia de nuestra pasión y fuerza transformadora que los convertirá en los héroes que necesitamos”, menciona el también cronista. 

Como aficionado, dice, está cansado de las faltas inventadas en el futbol masculino y del engaño de los jugadores que se tiran al piso como si tuvieran la cabeza decapitada. Por ello, asegura que el futbol femenil ha recuperado la honestidad del juego: aunque haya berrinche o encontronazo, es un futbol sin trampa, “ojalá los hombres jugaran como las mujeres”.

Añade que el futbol ha sido víctima de cosas terribles: el dopaje, el racismo, la comercialización, la utilización política y la banalización publicitaria.

“El juego es una oportunidad de volver a la infancia, sin importar la edad, y de reencontrarnos como colectivo. La historia de nuestra civilización —cerebro, ojo y mano— también tuvo un momento en que los pies fueron esenciales para migrar y sobrevivir. Como dijo el poeta Antonio del Toro, el futbol es la venganza del pie sobre la mano. En un domingo de partido regresamos simbólicamente a la tribu original, entre hogueras en la tribuna, antorchas y rostros pintados. Ese sentido de pertenencia no se puede perder”, puntualiza.

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