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La piel de la música de danzón


Hace 20 años, Roque Macías apareció con la música de danzón. Sus pies no dejaban de trazar el canto, transformado por el ritmo suave y cadencioso, creando una atmósfera tanto relajada como vibrante.

Con el danzón de Villaflores, compuesto por Danilo Gutiérrez, soltó su cuerpo, y este le mostró el mejor movimiento del mundo: la vida de un hombre que sabe disfrutar del presente.

Basta mirar su rostro para descubrir la pasión y la alegría que siente al dibujar con su cuerpo. Desde los pasos básicos universales, el cuadro o cajón, el columpio o puente, el vaivén, hasta los paseos en líneas o círculos, y los punteados… son algunos de los movimientos que él ejecuta mientras escucha la “piel” de la música, ya sea interpretada por la banda o marimba orquesta. 

Esa sonoridad, que combina elegancia y ritmo, también logra hacer sonreír a quienes solo escuchan y observan, como ocurrió el viernes 6 de diciembre, cuando, atraídos por la música, varios decidieron sentarse en las bancas del Jardín San Marcos.

Más de 15 parejas llegaron para bailar al ritmo de la Marimba Orquesta Santa Cecilia, y su presencia cautivó a los transeúntes, como aquellas citas que cumplen los enamorados. 

La tarde se desvanecía, y la luz del día quedó guardada detrás de los cerros. El cielo, quieto, repetía su canto, un canto que llegaba hasta este grupo de personas que celebraban el XV Encuentro Nacional de Danzón Chiapas 2024.

Con parejas de baile provenientes de Nuevo León, Estado de México, Veracruz y Chiapas, la Danzonera Tuchtlán, fundada hace 15 años por Roque Macías, destaca por su compromiso en la difusión y preservación de este estilo de baile, que se lleva a cabo en salones y parques. Es una necesidad del alma que, según Macías, surgió hace 140 años con la frescura de una tarde, y en Chiapas, esa frescura se mantiene viva.

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