Ir al contenido principal

Tantas veces yo, de Georgina Sánchez



 


La poeta Georgina Érica Sánchez Camacho, habla de su ópera prima Tantas veces yo, “una aventura poética, un intento por poner orden a mis ideas, enunciarlas; por mostrarme, por enseñar desde mis ventanas lo que yo alcanzo a ver”.

La autora informa que el libro que tiene 45 páginas, editado por Viento al Hombro, bajo la supervisión de José Luis Ruiz Abreu, es un poemario cotidiano, que nace desde el enojo, desde el ruido, el desasosiego y también la esperanza.

“Es un breviario de lo que he sido, lo que soy; de mis dolencias, mis nostalgias, mis vulnerabilidades y mis cuestionamientos. Soy yo tantas veces, pero puede ser cualquiera otra persona que siente la ausencia, que siente las revolturas del amor y los pensamientos de una madre.

Soy Tantas veces yo, desde la amplitud de mi ser, desde mi desnudez almática y desde los demás”, comparte en entrevista.
Algunos de los temas que están presentes, son la nostalgia, la tristeza de perder físicamente a su papá, pero también el amor, las revolturas de una madre y la bruma del existir.

Para la autora la literatura fue su escape en la adolescencia y juventud. Más tarde, la escritura fue un aliciente para poder expresar sus emociones de manera cómoda, principalmente en el género lírico.

“Leer para mí, es desafanarme del exterior, hundirme en la historia, en las emociones que me descubren, empatizar con los personajes. La poesía me permite expresarme, no quedarme con las emociones ‘agargantadas’, me permite conocerme, entenderme e intentar describir mis perspectivas”, puntualiza.


Comentarios

Entradas populares de este blog

  La escritora chiapaneca Andrea Amparo Abarca Orozco fue seleccionada en el 9o Concurso Nacional de Cuento Escritoras Mexicanas y Bitácora 52, con el cuento “Lady Di”, bajo el seudónimo Tiricia. La autora compartió sentirse profundamente agradecida y conmovida por los resultados, ya que, como hacedora del oficio, las escritoras buscan que sus creaciones tengan un espacio en donde se les dé la oportunidad de llegar a un público más variado y extenso. Mencionó que el cuento aborda la profunda tristeza del alma, la desilusión y el desgano de la protagonista, una migrante hondureña de 17 años en la frontera sur de México, quien, por la soledad y la falta de oportunidades en su país, decide desplazarse hacia los municipios costeros de Chiapas a orillas del río Suchiate, llámese Frontera Hidalgo, Suchiate, Tuxtla Chico, Tapachula, Metapa o Cacahotán. “La topografía o escenario puede ser cualquiera de esas ciudades. Al final, estas localidades comparten las mismas condiciones climá...

María Elena, mujer Parachico

“Qué bonito el Parachico Cuando sabe bailar Parachico me pediste Parachico te daré” (sic). A la edad de 13 años rompió los esquemas de una tradición. María Elena Cruz Ruiz, quien vivió en el barrio de San Antonio, en la ciudad de Chiapa de Corzo danzaba de Parachico, eso cuenta sentada en su sala, mientras un calor seco parecía pegarse en la piel. Siendo la única hija mujer del seno familiar, con una estatura de un metro 50 centímetros y con la fuerza de lxs Chiapanecas se puso la montera, la máscara, la banda, así como una camisa, pantalón y sarape, y tomó entre sus manos un chinchín, para luego danzar por las calles de los barrios de la heroica ciudad, durante la Fiesta Grande de Enero. El gusto le nació del corazón, este le pedía danzar y celebrar. Y como sus hermanos practicaban esta costumbre, no le pusieron peros a que se sumara, la cuidaban durante el recorrido, mientras repetían vivas, como “Viva San Sebastián Mártir, muchachos; Viva la Mano Protectora, muchachos”. Nadie se dio...

De la madera surge la vida

  Antes de la lluvia, sobre una calle expuesta al sol, está la casa de Antonio López Gumeta, un artesano que le da vida a la madera. De su padre, quien fue mago ilusionista heredó la ilusión y la fantasía, el truco de transformar las cosas. Aunque Antonio no use capa, ni varita mágica, y tampoco trabaje en circos como Unión y Atayde, sitios en donde su padre laboró, él ha hecho de Suchiapa la más grande carpa, el municipio en donde se ingresa y se percata que la magia existe. Al ser el hijo menor, no le tocó esas postales orales de vivencias que su padre compartía con sus primeros hijos. No le tocó ver a ese artista de la ilusión. Sin embargo, Antonio encontró su línea artística, el llamado a la transmutación. Con sólo 10 años escuchó a la madera, a las figuras nacientes y a su corazón. Poco a poco fue conociendo a la madera y este caminando en la palma de sus manos. Hace unos minutos del domingo, abre la puerta e invita que habitemos su hogar. Coloca cerca de su estante sillas de ...