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“El cuento es un ámbito de libertad y de goce lúdico y artístico”: Mario Alberto Bautista


Mario Alberto Bautista escribe para entenderse, para conocerse y para conocer a los demás.  

Para él, el cuento es un ámbito de libertad y de goce lúdico y artístico, así como un compromiso consigo mismo en el que siempre hay algo que se puede mejorar.

Hace unas semanas ganó el Primer Premio Estatal de Cuento Breve Fátima Castellanos Macossay 2023, que se entregó en Palenque, Chiapas el pasado 4 de agosto, con la obra Sin título y otros cuentos.

Sobre este Premio comparte sentirse honrado, “el cual representa un estímulo a su trabajo como creador y a la vez un compromiso para mejorar en este trabajo (siempre hay algo que mejorar en lo que sea que uno escriba)”, menciona en entrevista. 

Sobre Sin título y otros cuentos, informa que se trata de una selección de 17 cuentos escritos en el transcurso de varios años. 

“Intenté que esa selección fuera algo variada en lugar de monotemática. Algunos cuentos son sobre familias algo disfuncionales: madres e hijas en pugna, padres e hijos enfrentados, hermanas disgustadas. Otros son acerca de artistas en crisis: escritores o pintores en conflicto, algunos sobre una escritora en su madurez y en su ancianidad, otro acerca de un fotógrafo traumatizado”, añade. 

Mario Bautista comparte que el estilo de los cuentos pueden ser realistas, oníricos, casi surrealistas, de detectives, en forma de diálogo, paródicos e incluso fantásticos.

“La obra se divide en tres partes: una de cuentos escritos en primera persona (desde un “yo”), otra de cuentos en segunda persona (desde un “tú”, que son los menos frecuentes en la literatura. Un ejemplo de texto en segunda persona sería la novela corta Aura de Carlos Fuentes) y otra de cuentos en tercera persona. Intenté que este orden no fuera evidente hasta la mitad o casi el final del libro. O sea, quise que la forma en que el libro está ordenado pareciera casual, pero en realidad está calculada. Quise darle un orden al libro: no temático, sino de acuerdo a lo que acabo de mencionar. También intercalé tres cuentos donde aparece o se menciona un mismo personaje llamado Valdivieso; cada cuento estaba en una sección diferente del libro, por lo que hay un cuento en primera persona donde se la menciona, uno en segunda persona donde ella habla y uno en tercera persona que ella protagoniza. 


“William Faulkner declaró famosamente que el artista que estuviera interesado en la técnica debería dedicarse a la cirugía o a poner ladrillos (o sea, que esos asuntos son ajenos a la escritura); lo cual es extraño viniendo del autor de El ruido y la furia, una novela técnicamente muy compleja. Pero cuando uno escribe resulta interesante hablar de vez en cuando de estas cosas técnicas.

“El libro debe su irónico y fallido nombre a que un cuento ahí incluido se llama ‘Sin título’. Es una mala broma que nominalmente remite a las Obras completas (y otros cuentos) de Augusto Monterroso”, comenta.

De igual forma, añade el escritor que: “además de la alusión monterrosiana del nombre de su libro (que debe entenderse como una broma: Monterroso en realidad no me gusta mucho), hay otras referencias u homenajes a demás autores. Un par de cuentos están bajo la influencia de un autor de nombre Gonçalo M. Tavares, otro par bajo la de Roberto Bolaño… Se homenajea, quizá fallidamente, a Salvador Elizondo. Se menciona a Ross MacDonald, a Chabela Vargas y a Zadie Smith. Hay epígrafes de Borges, Charles Bukowski, Roberto Bolaño, J. M. Coetzee, Julio Cortázar y Jean-Paul Sartre. Se menciona a Adolfo Bioy Casares.

“Esta lista casi monstruosa por su extensión debe valorarse en su justa dimensión. No busca abrumar a nadie con una erudición que no poseo. Y no significa, por ejemplo, que esté obsesionado con la música de Chabela Vargas: su mención era necesaria para la construcción de un cuento, pero no más. 

"Otro ejemplo: uso este epígrafe de Julio Cortázar tomado de su cuento ‘Las babas del diablo:: ‘Entre las muchas maneras de combatir la nada, una de las mejores es sacar fotografías, actividad que debería enseñarse tempranamente a los niños, pues exige disciplina, educación estética, buen ojo y dedos seguros’. Lo uso no porque ese cuento me entusiasme especialmente, sino porque sentí que debí incluir la cita en mi cuento que trata sobre Enrique Metinides, un magnífico fotógrafo de nota roja con serios traumas infantiles que además tenía este oficio donde documentaba desde niño cosas espantosas: accidentes, asesinatos, desgracias. Es decir, uso el epígrafe de Cortázar de forma irónica, para contrastar la teoría en ‘Las babas del diablo’ de que la fotografía es conveniente para los niños con la atroz realidad de un hombre que desde niño fotografió una desgracia tras otra, lo cual no es conveniente para la psique de nadie.

“Ahora bien, los epígrafes o menciones de Borges, Bolaño, Coetzee o Elizondo no son irónicos. Pero también hay mucho de mí en esos cuentos: de mis vivencias o de mi imaginación. No es una simple colección de epígrafes’, indica el escritor. 

El autor con un famoso palmípedo del Parque Joyyo Mayu.

Así también, sobre esta obra -argumenta -, no considera los cuentos como moldes. Es decir, no los escribió pensando en un tema a ser tratado para luego “rellenar” ese molde temático con algo escrito para ese propósito. Son historias con las que se topó y se toparon con él. Aunque sí le gustaría planear y escribir un libro de cuentos con unidad temática, pero a su modo.


DATOS DEL AUTOR 

Mario Alberto Bautista nació en Mazatán, Chiapas, en 1984. Reside en Tuxtla Gutiérrez desde 2004. Estudió literatura en la Universidad Autónoma de Chiapas. Escribe narrativa, poesía y ensayo.

Obtuvo el primer sitio del Segundo Premio Universitario de Poesía Joaquín Vásquez Aguilar, organizado por la Unach en 2005; el primer lugar del concurso 37 de la revista Punto de Partida, en la categoría de cuento breve, realizado por la Universidad Nacional Autónoma de México en 2006; el primer sitio del Concurso de Cuento Sue Zurita en 2020; el Premio Municipal de Poesía de los Juegos Florales San Marcos de Tuxtla Gutiérrez en 2022 y el Premio Estatal de Cuento Breve Fátima Castellanos Macossay en 2023.

Fue beneficiario del Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico de Chiapas en la categoría de jóvenes creadores en 2012 con un libro de cuentos, y de la emisión 2018-2019 con un libro de ensayos sobre literatura.

Forma parte de los libros colectivos de poesía Alba por los caminos (2006) y Entre lo timorato y arrogante (2007). Su trabajo aparece en antologías de poesía y cuento como las muestras “Poetas de la década de 1980” de la revista Alforja (verano de 2006) y “Trece narradores de Chiapas (1978-1994)” de la revista Punto de Partida (marzo-abril, 2016), entre otras publicaciones. Es autor del poemario Unas palabras sobre la unidad temática de 2022.


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