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Volver a balbucear la inocencia

 




La pérdida de la visión, lo han padecido diversos personajes de la literatura y la mitología, como: Tiresias, quien perdió la vista en manos de Hera, por lo que fue compensado con el don de la profecía por Zeus; así como Homero que, pese a ser ciego, escribió poesía. Sin omitir a Borges, quien se quedó sin este sentido en los años 50, se dice lo tomó como una vía para “esculpir su obra”.

Por ello, Borges, como otros autores: Jorge Fernández Granados, Teodosio García Ruíz y Jean Paul Sartré, encontraron en esta forma de vivir con una capacidad diferente, lo cual les permitió nuevas formas de enunciación poética.

Es la ceguera un factor más que suma a la producción literaria, generando nuevas posibilidades para la anunciación y recreación de la vida a través de la imagen y la palabra.

El poeta tiene la necesidad de renombrar las cosas, construir la palabra y empezar un nuevo universo, a la vez íntimo y global. Necesita volver a balbucear desde la inocencia y a través de cómo percibe el entorno para evocar el espíritu del objeto, de la fauna, la flora y de sus alrededores. Para quien deja de ver el mundo a través de los ojos, el mundo se vuelve imágenes constantes internas, mediante la sonoridad de los otros y del canto del cosmos.

Es ahí, que la imagen, resultado de la transformación de una palabra se convierte en un elemento constante para el discurso poético, que traslada al lector a un escenario construido por el aliento de la creación y sublimación. Es habitar sin tiempo y conectarse con las sombras que resurgen a través de versos.

UN CIEGO/JORGE LUIS BORGES

No sé cuál es la cara que me mira
cuando miro la cara del espejo;
no sé qué anciano acecha en su reflejo
con silenciosa y ya cansada ira.

Lento en mi sombra, con la mano exploro
mis invisibles rasgos. Un destello
me alcanza. He vislumbrado tu cabello
que es de ceniza o es aún de oro.

Repito que he perdido solamente
la vana superficie de las cosas.
El consuelo es de Milton y es valiente,

Pero pienso en las letras y en las rosas.
Pienso que si pudiera ver mi cara
sabría quién soy en esta tarde rara.

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