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Un espíritu llamado Navidad




La noche llega al Teatro de la Ciudad Emilio Rabasa, los telones suben. Lentamente revelan un reloj circular, grande, con números romanos que cuelga del escenario, mientras que en los costados izquierdo y derecho, penden pequeños faros y zapatos. Estos artificios del montaje, intentan conducir al público a la noche onírica en la que Scrooge, se enfrenta consigo y con los tres espíritus de la navidad (pasado: Elsa Gutiérrez, presente: Miguel Ángel Osorio: y futuro: Ismael Gallegos).

Scrooge es el personaje avaro, cruel y despiadado del cuento Canción de navidad de Charles Dickens. Bajo la dirección de Aarón Vite y la producción de Hiram Marina, Julio Castello, reencarna con versatilidad al protagonista, en el montaje A Christmas Carol, los Espíritus de la Navidad.

Él encorva su cuerpo, deja que los hilos blancos del personaje resalten de su cabello, y se reviste con los abrigos que enfrentarán el inclemente frío de las noches decembrinas de Londres. Con el ceño fruncido y el humor colérico, responde de manera insensible a todo aquel que se cruza en su camino.


A ese huraño personaje solo parece importarle los asuntos relacionados con el dinero. Como a muchos que se autoproclaman jefes, es un explotador del tiempo ajeno, que vela por sus intereses, convirtiendo así a su empleado Bob (Héctor Camacho), en una cifra que le retribuirá ganancias.
Scrooge es un viajero del tiempo, a modo de flash back ve su pasado: muestra a un hombre dichoso por vivir interpretado por Francisco Molina (quien hace el papel de Scrooge joven), lleno de felicidad, además, comparte el amor que le tiene a su querida novia.
Vite, se da a la tarea de ilustrar las escenas con elementos que significan dentro de la obra, como usar un mueble que simula ser el despacho de Scrooge, la cama en donde ocurre la epifanía de un cambio en su ser, o la mesa de la familia de Bod celebrando la navidad sin Timmy (David Ruiz), hijo de Bob quien fallece porque su familia no tenía dinero para comprar medicamentos.
Es una pena que A Christmas Carol, los Espíritus de la Navidad sólo se haya presentado en cuatro funciones, y sólo sea visto como programación de la época decembrina. Pues no se desmerita los ensayos que tuvieron desde julio del presente año a la fecha, así también daría la oportunidad de corregir algunos errores técnicos, como el volumen elevado de los micrófonos utilizados por los actores que algunos producen un golpe indeseable de sonido, y hacen evidente los problemas de dicción. Ese fue el caso de Ismael Gallegos, al ser Marley,  un fantasma demacrado, empolvado y atado con cadenas que anticipa de su posible final a su amigo de Scrooge. Gallegos, propone a un ser alejado de sí mismo, con una caracterización que le permite explorar su corporalidad y mostrar un ser asustado y reflexivo a lo que fue en vida.

Si bien, Marina busca vender productos y presentar obras con una notable inversión económica en la producción para escenografía, vestuarios  y apoyarse de música en vivo, como en esta ocasión que contó con la participación de la soprano Leticia Zepeda, sería interesante ver el camino que puede tener este montaje de duración de una hora y media aproximadamente, y quizás convertirse en un producto para finales de año. De esta manera sumarse a una programación teatral en donde sea visible toda la labor que anticipa para llegar a una función y permitirle al espectador ver el progreso que puede tener una puesta en escena.
Ante las miradas de los espectadores, esta obra puede llegar a representar a la soledad forjada por la ambición y la ceguera ante las desigualdades sociales. Sin embargo, en el desarrollo de la obra el personaje cambia, modifica su perspectiva de la realidad al reflexionar sobre las necesidades del prójimo, para así gozar de la amistad y el compartir de los bienes materiales.









Comentarios

  1. Excelente puesta en escena buenas caracterizaciones, bonita escenografía y excelente actuación del protagonista ,felicidades

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